El Proyecto Rebeca, uno de los 3 proyectos concedidos a la SPEGC a través del progama MAC Interreg, se puso en marcha este martes, 24 de enero, con la presentación y las primeras reuniones de trabajo entre los miembros de las entidades participantes en él.
El acto de presentación tuvo lugar en las instalaciones del Banco Español de Algas y contó con la participación del consejero de Desarrollo Económico del Cabildo y presidente de la SPEGC, Raúl García Brink; el rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Rafael Robaina; y el consejero de Economía, Industria, Comercio y Conocimiento del Gobierno de Canarias, Pedro Ortega.

En esta primera jornada se realizaron varias reuniones de trabajo en la que participaron miembros de todas las entidades participantes. La entidad que participa como jefe de filas del Rebeca es el Banco Español de Algas, los socios locales son el ITC y la SPEGC, y los socios de otras regiones son las Universidades de Azores y Madeira, la Fundación Gaspar Frutuoso (Azores), la Universidad de Cabo Verde y la Universidad de Ciencias, Tecnología y Medicina de Mauritania.
El proyecto propone la creación de una plataforma de colaboración entre distintas regiones de la Macaronesia y NE de África que permita consolidar una red de excelencia en biotecnología basada en la economía azúl, en concreto en la biodiversidad de microalgas, mediante la integración y creación de colecciones y depósitos de material genético de algas.
Esto propiciaría, no sólo la generación activa de sinergias y estrategias de colaboración, sino el soporte sobre el que construir nuevos proyectos de desarrollo tecnológico basados en el uso racional del patrimonio biológico, lo que estaría en clara sintonía con los objetivos del Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020 y potenciaría el desarrollo económico y sociocultural de las distintas regiones macaronésicas.
Todo esto contribuirá a optimizar el esfuerzo regional en esta área de conservación de la biodiversidad, a la vez que constituya un foco que propicie la implicación de nuevos grupos de trabajo en toda la región de la Macaronesia (centros de tecnológicos y universidades con instituciones análogas del continente africano). Así mismo, serviría como nodo de atracción de grupos internacionales de investigación punteros en este campo y de capital inversor en estas líneas.