Más de 70 personas han asistido hoy al taller de diversificación del medio rural sobre el cultivo de espirulina organizado por la Spegc y Cajamar para evaluar el potencial del cultivo de este producto en la Isla y motivar a emprendedores y empresarios a cultivar este producto.
La espirulina representa hoy en día una alternativa conocida en todo el mundo, con multitud de aplicaciones y una importancia biológica fundamental que la convierte en un atractivo para nuevos hábitos de consumo en alimentación humana, nuevos piensos y aditivos en nutrición animal.
Es además un bioestimulante agrícola idóneo, que permite otras aplicaciones biotecnológicas cada vez más comunes y accesibles.
Su cultivo, a pesar de tener una trayectoria de cientos de años, sigue presentando retos importantes, ligado a una creciente demanda del producto, la necesidad de reducir los costes de producción y de regular la actividad para garantizar su crecimiento y sostenibilidad.
En ese sentido, la jornada celebrada hoy, dirigida tanto a potenciales interesados en la producción de espirulina y propietarios de terrenos agrícolas compatibles con la actividad, como a potenciales consumidores y compradores de este producto, congregó a más de 70 asistentes interesados en identificar el potencial del cultivo de este producto en la Isla y conocer de primera mano temáticas relevantes como los marcos regulatorios y productivos en el cultivo, además de experiencias ya testadas en otros territorios españoles y europeos.
Organizado por la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria a través de su iniciativa Bioasis, y Cajamar, el taller se enmarca en la estrategia de actuación del Cabildo de diversificar la actividad rural y conseguir el máximo aprovechamiento del importante volumen de suelo agrícola no utilizado en la Isla, al tiempo que generar empleo rural que recupere la actividad y posibilite el asentamiento poblacional en esas zonas.